En la oración que nadie nos leyó, Descansa el tiempo sin final en retazos de recuerdos sin color. Y aun hoy nadie escribió las voces pasadas de aquellas mañanas que el sentido nos arrancó… Y el sol secó la angustia que gritó La lluvia amarga en la mañana... sin vos Y el mar se ahogó sin ver salir el sol, Sin abrazarlo, sin contarle lo que hizo hoy… Solo pudo extrañar su calor.
lunes, 14 de diciembre de 2009
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