Sabíamos no decirnos nada. Conservando en apariencia, una amistad consolidada.
Vos con tu mochila a cuestas. Yo con la excusa perfecta, para charlar de pavadas
Quiso el destino que esa noche hiciera frío, y que el ruido de los coches me hiciera hablarte al oído.
VOS Y YO NUESTRAS MISERIAS Y ESTA NOCHE POR DELANTE
BRINDAMOS POR EL OLVIDO, y el espíritu del vino, se fue haciendo nuestro amigo. Con el corazón en llanta, Nada Mejor
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